domingo, 29 de abril de 2012

Frases Tengo ganas de ti

Hoy traigo una entrega de esas frases o momentos de Tengo ganas de ti inolvidables.


Nadie hace caso del agua que va después de la lluvia, cuando vuelve el sol. 
Poco importa si sobre esa agua hay lágrimas después de haber llorado, por amor, por dolor. 
El agua se evapora, vuelve al aire, a nuestros pulmones, respirando el viento que sentimos en la cara. Y las lagrimas vuelen a entrar en nosotros, como las cosas que hemos perdido, pero nada se pierde en realidad. Cada segundo que pasa, cada luna que surge no hace mas que decirnos ¡VIVE! Vive y ama lo que tu eres, como tu seas, por lo que seas. Mira en lo alto hacia el cielo, cierra los ojos. Y no te canses nunca de soñar. La vida es muy corta para no ser felices juntos.


El amigo es aquel que entra cuando todo el mundo ha salido. 

Sólo adviertes la maravilla de un amor cuando ya lo has perdido. 

Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo... 

Venga, invéntante algo. Qué se yo... Que tienes que recoger la ropa de la azotea, que tienes que ir a buscar algo a casa de tu amiga que vive en el piso de arriba, que tienes que escaparte conmigo, di eso si quieres, pero sube... Tengo ganas de ti. 
-No has dicho "tengo ganas de verte", sino "tengo ganas de ti". 
-¡Sí, y te lo repito! 
-Yo también tengo ganas de ti. 

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: «Ella no está». Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. 

Parece que quiera entrar dentro de mí, devorarme, llegar a mi corazón. 
Pero ¿qué haces? Para. Ya es tuyo.


No hay nada peor que quien espera algo y no encuentra nada.

Y si vuelves a mi mente basta pensar que no estás, que estoy sufriendo inútilmente porque sé, yo lo sé, yo sé que volverás

Estoy fuera. De los recuerdos, del pasado. En ese silencio que hace daño.



¿Qué os parecen? ¿Cuál es vuestra favorita?

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